#AbordoDe KLM Business

Hola aerotrastornados:

Bienvenidos a bordo de KLM viajando en clase business entre Madrid y Amsterdam.

Ha sido un viaje de ida y vuelta, con lo que sólo llevábamos equipaje de mano y con la tarjeta de embarque en el móvil, así que sin pasar por mostradores de facturación, fuimos directamente al control de seguridad de la Terminal T3 en Madrid-Barajas. Esta es la vía más rápida para acceder a las puertas E (si se viaja solo con equipaje de mano) desde desde donde se embarcan los vuelos de KLM.

Embarcamos al B737-800, avión habitual en esta ruta, que se encontraba estacionado en parking remoto y nuestro asiento asignado es el 2A.

Sorprendidos y podríamos decir que impresionados con el amplio espacio entre filas de la business de KLM, el mejor “pitch” entre filas en el que hemos estado en un B737.

La amabilísima tripulación con una gran sonrisa, procedía con el embarque y a las 6:00h en punto, puntuales, cerraron puertas y armaron rampas. Era la hora de abrocharse el cinturón y prestar atención a la demostración de seguridad que KLM muestra a través de sus tripulantes y no a través de un vídeo como podemos ver en otras aerolíneas.

El rodaje ha sido corto ya que como hemos comentado el avión se encontraba estacionado en la T3, “próxima” a las pistas de despegue en configuración norte y por la pista 18L del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, despegamos en el vuelo Kl1698 hacía Amsterdam sin demora.

Ya en el aire y tras apagar las señales de cinturones, Stefanie, la sobrecargo del vuelo, nos ha ofrecido una toallita caliente y una primera bebida, mientras se terminaba de preparar el desayuno. Al servirnos el café pudimos admirar la bonita taza de decoración típica holandesa y la curiosa cucharilla diseño de Marcel Wanders.

Y llegó el desayuno justo cuando estábamos sobrevolando Pamplona. Y qué desayuno! No le falta de nada, tortilla acompañada de espárrago triguero y medallón de patata, con pan a elegir entre diversos ingredientes y cruasán. A parte de la bandeja de fruta y queso con pavo ahumado, delicioso.

Si os fijáis en la fotografía de la bandeja, la sal y la pimienta vienen en un envase con forma de los típicos zuecos holandeses, una muestra más de que en KLM cuidan hasta el último detalle. Igualmente, los cubiertos grandes, igualmente diseñados por Marcel Wanders, son puro arte.

Durante el desayuno y posteriormente el resto del vuelo, no faltó en ningún momento la cuidada atención de la tripulación, siempre dispuesta a atender las peticiones del pasaje y sin inconveniente alguno a servir más bebida si así lo deseábamos.

En resumen, nos ha encantado la clase business de KLM en el B737-800, le ponemos un 10 sin nada malo a remarcar y os la recomendamos al 100%.

Palabra de Vadeaviones.

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