El B747: Reina de los cielos.

Hoy hace 50 años que el primer Boeing 747 despegó por primera vez, abriendo todo un mundo de posibilidades a las aerolíneas y a los pasajeros, iniciando un hito que dura aún a día de hoy, medio siglo después.

Pocas personas hay que no conozcan el famoso «siete cuatro siete» , ha sido icono de muchas películas, libros, pósteres y ha estado presente en la cultura popular incluso desde antes de alzar el vuelo pero, ¿que lo hizo tan famoso?

El 747 ha sido (y es) un avión muy grande. Cuando se presentó, varias aerolíneas norteamericanas (entre ellas PanAm y United) querían un avión que doblara la capacidad del B707 y que tuviera una autonomía que le permitiera volar de costa a costa, pero también poder volar entre EEUU y Europa.
Entonces nació un proyecto que ofrecía un avión de fuselaje ancho, con dos pasillos, pero que se creía que se iba a vender poco. Los ingenieros y el propio Joe Sutter
(diseñador jefe del equipo del 747) pensaban que sólo se iban a vender unas 50 unidades de la versión de pasajeros y que el futuro del avión sería la carga. Así, para facilitar la carga de los contenedores, se pensó en elevar la cabina para tener una posición de carga limpia levantando la nariz del aparato.

Así, nació la famosa joroba del avión que se fue agrandando conforme pasaban las versiones llegando a ocupar prácticamente la mitad del piso superior en la última versión, la 8I. El problema que surgía a continuación, era que no había un edificio lo suficientemente grande para albergar semejante avión, ya no digamos construirlo. Boeing decidió edificar la mayor fábrica jamás vista pero los plazos no acompañaban a ello. Así pues, las paredes del edificio se levantaban casi a la vez que el fuselaje del primer avión.

En 1966 comenzaba la fabricación del 747 original, el City of Everett, que duraría unos 28 meses. El avión vio la luz en una ceremonia ante la prensa mundial el 30 de septiembre de 1968.

Entonces, después de la ceremonia de presentación y los rigurosos test en tierra que se prolongaron varios meses, por fin el 9 de febrero de 1969 el 747 despegaría por primera vez y lo haría de la mano del jefe de pilotos de Boeing, Brien Wygle.

Después de ese primer vuelo, que duró cerca de 3 horas, las aerolíneas vieron el potencial del nuevo avión y el Jumbo diseñado por el equipo de Joe Sutter, empezó a venderse muy bien. Era la plataforma perfecta para que las aerolíneas ofrecieran nuevos servicios a bordo, como un bar o una sala de reuniones.

Las posibilidades eran casi ilimitadas.