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Un repostaje que acabó en desastre en Japón

Eran las dos de la madrugada en Japón. Dos aviones militares estadounidenses, que poco antes habían despegado desde la base que este país tiene en Iwakuni, a pocos kilómetros de Hiroshima, se disponían a realizar un ejercicio de entrenamiento: repostaje en vuelo. A una altura prudencial y sobre el mar, el avión más grande, un tetramotor KC-130 Hercules ejercía de gasolinera volante. Detrás de este, un caza F/A-18 se adaptó a la altura y velocidad de su precedente para poder atrapar la manguera de combustible con una lanza incorporada en el morro del caza. Algo salió mal en una operación que, aunque casi quirúrgica, es habitual entre aviones militares, aunque chocaron en el aire, perdieron el control y acabaron estrellándose en el mar, a 200 millas de la costa japonesa.

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