A bordo de… Iberia Business Class

Hola Aerotrastornados!!

En esta entrega de abordo de, será el amigo y spotter Alberto Samperio, quien nos cuenta como fue su experiencia a bordo de la clase Business de Iberia, volando en un A340-600 entre Londres y Madrid.

Llegamos a la flamante T5 de Londres-Heathrow, donde realizamos el check-in en la zona C.
Check-in que para nuestro gusto dejó bastante que desear, ya que primero en un mostrador te
asignaban asiento y te daban la tarjeta de embarque y después había que ir a otro donde tu
mismo te tenías que poner la etiqueta al equipaje. Desde luego, si empezamos a quitar
servicios desde el primer momento, podría verse reflejado en el precio del billete. También
bastante lamentable preguntar a personal de British Airways por la ubicación de la sala VIP y
que te respondan “Follow the signals and you´ll find it”. Confiamos en que ese empleado tenía
un mal día.

Tras pasar el control de seguridad rápidamente, accedimos a la BA Galleries Club Lounge de la
T5. Nos quedamos abrumados por la cantidad de opciones gastronómicas que teníamos a
nuestra disposición. Había arroz blanco, judías blancas, pollo al curry, carne estofada,
sándwiches fríos (mixto, vegetal…), chocolate cake, croissants, frutas, café, refrescos, agua y
zumos. Las vistas además son excepcionales, ya que se pueden observar perfectamente las
operaciones de la T5 y de la 09L/27R.

Estuvimos unos 40 minutos en la sala VIP y nos dirigimos al tren automático (muy parecido al de la
T4 de Barajas) para ir a la T5C. Allí nos espera el A340-600 EC-JPU de Iberia que nos llevará de
vuelta a Madrid en el vuelo IB3167.


El embarque comenzó de forma puntual y nuestro asiento, el 7L. A bordo de este
avión, Iberia ofrece la nueva business class, con mejoras sustanciales respecto a la anterior,
especialmente en lo que a entretenimiento a bordo se refiere.

La cabina de business iba en torno al 70% de ocupación, seguramente porque volamos en pleno Miércoles Santo. Tuvimos una pequeña demora debido a la carga tardía de la bodega delantera. Además, cuando estábamos listos para retroceso, un A380 de British Airways comenzó a hacerlo por lo que tuvimos que esperar algún minuto más en nuestro estacionamiento.

Durante el push-back la tripulación pasó ofreciendo un bono gratuito de 4MB de wifi que
podíamos usar en cualquier momento del vuelo. Sirvió para mandar literalmente 5 whatsapps
y una storie de Instagram.
Fuimos a la 27L para despegue inmediato. Por fin estábamos en el aire. El vuelo de apenas 2
horas no daba para mucho. A los 25 minutos aproximadamente del despegue comenzó el
servicio de cena.

En esta ocasión se podía elegir entre Rissoto con pollo o pasta, elegimos el pollo. Aunque la presentación no sea de restaurante con estrella Michelín, el sabor era exquisito. También había una pequeña ensalada, un par de cuñas de queso curado y un yogur de frambuesa como postre.


La bebida, aparte de la que cada uno quisiera beber, iba acompañada de un vaso de agua. A continuación la tripulación pasó por la cabina ofreciendo café americano que, aunque era bastante aguado, cumplía su función y venía acompañado de un par de chocolatinas.

Tras el café comenzó la aproximación a la 32L, tomando tierra puntualmente a las 22:15 y
realizando el desembarque en la T4S.
El control de pasaportes a la llegada a Madrid fue rápido y el mensaje de “Priority” en la etiqueta de nuestro equipaje resultó ser útil porque nuestra maleta salió de las primeras.

Sin duda ha sido una muy buena experiencia en la business de Iberia que, sin estar al nivel de
grandes compañías asiáticas o de Oriente Próximo, se posiciona a nuestro parecer, como una
de las mejores opciones para cruzar el charco hacia Norteamérica y Sudamérica.

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